lunes, 7 de abril de 2008

Líneas horizontales a nivel institucional

Gladys Lechini, Doctora en sociologia por la Universidad de Sao Paulo, realiza una resumida introducción a la historia de la cooperacion Sur-Sur en su artículo, IBSA : Una opción de cooperación Sur-Sur, en la publicación : Del Sur hacía el Norte : Economía política del orden económico internacional emergente. Disponible en la web del CLACSO (http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/sursur/giron_correa/25Lechini.pdf).

« En la década de los setenta, los países del Sur acuñaron la idea de la cooperación Sur-Sur para reforzar su capacidad de negociación con el Norte, a través de esfuerzos cooperativos con el próposito de resolver cuestiones relacionadas con el comercio, el desarrollo y el nuevo orden económico internacional. El éxito logrado en las negociaciones realizadas durante el shock petrolero de 1973 les hizo pensar que tenían amplias posibilidades de revertir una situación internacional desventajosa e injusta. Sin embargo, el modelo de cooperación fracasó por su naturaleza general y amplia esfera de acción : la falacia del argumento era la premisa básica de que todos los países subdesarrollados tenían más cosas en común de las que poseían en realidad y que todas las soluciones podían ser aplicadas uniformemente con el mismo éxito.
En los años ochenta, la crisis de la deuda ofreció una buena oportunidad para desarrollar acciones coordinadas. No obstante, las políticas implementadas por los países desarrollados junto a los acreedores privados, sumadas a las fragilidades económicas de los países endeudados, disolvieron las tentativas de cooperación multilateral. A pesar de ello, los países latinoamericanos fueron capaces de desarrollar políticas de concertación para la resolución de los conflictos de la región.
Durante los noventa, los efectos de la globalización mostraron que habría nuevos ganadores y perdedores, pero también que casi ninguno de estos ganadores estaba entre los países en desarrollo. Dicha toma de conciencia, aunada a la decepción en torno a las posibilidades de que el nuevo sistema de gobierno global basado en las denominadas IFIS (instituciones financieras internacionales) y la Organización del Comercio (OMC) pudiese contribuir a sostener un orden internacional más justo, llevaron a los gobiernos de los países del Sur a repensar la idea de la cooperación horizontal, esta vez de manera más selectiva en términos de actores y temas, tomando las lecciones de la experiencia pasada. »

Lechini abre la hipótesis de que en dicho escenario puedan desarrollarse avances en cuanto a democracia, justicia social, desarrollo, comercio, medio ambiente y seguridad. Hipótesis por supuesto, ya que dice que hay que tener en cuenta las diferentes presiones en el sistema internacional y el escenario doméstico, defendiendo que el fin es promover y defender intereses específicos en el campo internacional. Una de las iniciativas para este propósito es la IBSA (India,Brasil y Sudáfrica), creada en 2003.




En pocas líneas Lechini establece el marco de comprensión necesario para entender las “interesadas” relaciones del Norte con el Sur en cuanto a cooperación institucional. Estas relaciones de poder que se establecieron gracias a las IFIS, entre las élites del Sur y los gobiernos del Norte, han empezado a ser desplazadas por otras, véase los diferentes casos de sonadas nacionalizaciones en Venezuela y Bolivia. No quiero cruzar la línea del posicionamiento político pero dichas nacionalizaciones son legítimas, puesto que han sido realizadas por gobiernos elegidos por una mayoría, aquí se elude la palabra democrático porque no importa que haya sido antes o después, pero debido a ciertos hechos no puede decirse que sean democráticos. Históricamente no se puede decir que el Norte haya sido bueno con el Sur. Ha sido el hermano malo, le vio nacer (lo conquistó), le enseño (a base de palos con la Biblia en la mano), lo formó (en las minas de Potosí, en el norte brasileño, las plantaciones de Centroamérica, en todos los casos esclavos), lo vio crecer (instalación de elites), le vio hacerse viejo (instrumentos para perpetuar las elites) y ahora lo esta viendo morir (se está independizando y creciendo a lo ancho por el Sur, mirando al lado y no hacia arriba). Por ello no debemos sentirnos mal agradecidos, sino aliviados por el peso que nos quitaremos de la conciencia si vemos a esos países progresar y llegar al nivel que nosotros conseguimos a su costa.
Recomiendo un clásico que aborda esta cuestión que trata Lechini de manera más profunda, remontandose a la génesis del problema en Ámerica Latina. Se trata del libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Como figura en la contraportada según un periodista de Le monde: “ Una contribución muy importante a la compresión del pasado que alimenta un presente ambiguo e incierto.”… aquí con ellos, con ellos allí y entre ellos allí.

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