miércoles, 30 de abril de 2008

Corsarios de 50 kilos


Respecto al bombardeo informativo del secuestro del atunero europeo Playa de Bakio por unos piratas en la costa somalí hay un apunte que es más relevante que toda la noticia en sí y ha pasado desapercibido. En un medio, se entrevistaba a los secuestradores:
- ¿Qué quieren?
- We´re hungry. We want money.
- ¡Dicen que solo quieren dinero!- exclamó el periodista, sin hacer mención del factor determinante del secuestro, tenían hambre.


Hay que analizar la condición de los piratas en aguas somalís. En primer lugar, Somalia es el país en el que el factor desnutrición o hambruna incide en la tasa de mortalidad más que en cualquier otro país del mundo. En cambio su costa es una de las más ricas. El pescado que se come en Europa y en Asia proviene de allí. ¿Quiénes son los piratas?
Lo primero que nos viene a la cabeza es, qué rebuscao o joder que compromiso, a mi me viene lo de costumbre, el mundo al revés. El mundo que ya no se mueve y por estar al revés le va a llegar la sangre a la cabeza y va a reventar.


Desaprender

La educación para el desarrollo es un proceso educativo (formal, no formal o informal) constante para adquirir conocimientos, actitudes y valores que promuevan una ciudadanía crítica global y una cultura de la solidaridad contra la pobreza y la exclusión y que promocione el desarrollo humano sostenible. Esta es una de las posibles definiciones sobre la educación para el desarrollo (ED).
Antes la educación era un dominio de la escuela y las relaciones con los padres y el entorno, ahora es un dominio compartido por la escuela, los medios de comunicación y quizás la escasa presencia de los padres.
Para que este proceso sea constante y formativo en valores y actitudes que promuevan una ciudadanía crítica global y el desarrollo sostenible, se pueden señalar cuatro dimensiones diferentes. La primera sería la sensibilización que consistiría en conmover a la gente para que actúe, sería una acción a corto plazo que debe alertar sobre las causas de la pobreza y las estructuras que las perpetúan. En segundo lugar sería necesaria una formación de contenidos, habilidades y valores para adquirir una actitud crítica. En tercer lugar habría que añadir la investigación de la problemática del desarrollo y fundamentar las propuestas para promover el desarrollo humano y la generación de la ciudadanía global. Y por último habría que incidir en la política y provocar la movilización social, con ello se buscaría influir en las decisiones políticas a nivel local, nacional y global que se adoptan en el Norte y que afectan a los pueblos del Sur, planteando propuestas a favor del desarrollo humano.
Este último paso o dimensión hace hincapié en la incidencia política porque tras años de proyectos de cooperación y estudios los diferentes actores no políticos que trabajan en este campo han llegado a la conclusión que el desarrollo no es un filantropía, no es tampoco una coincidencia constante de malas prácticas sino que debido al esfuerzo invertido y el fracaso conseguido se han percatado de que el desarrollo es política. Se tienen que exigir cambios políticos, se tiene que educar para promover estos cambios.
La base para coordinar este cambio son las ONGD que son fundamentalmente organizaciones que defienden valores, principios y conductas basadas en la solidaridad. Esta es la base pero se debe comprender que las cuatro dimensiones antes mencionadas deben llevarse a cabo. Se debe conseguir una educación para unos nuevos sujetos sociales y comunitarios capaces de construir nuevos modelos de desarrollo en clave sostenible siempre, donde los derechos de las mayorías sean posibles y la diversidad como fuente de riqueza social.
Para conseguir esto el primer paso y fundamental sería dejar todo lo que estamos construyendo y destruir parte de lo construido para desaprender, es decir, volver a un punto donde ciertas prácticas se conviertan en sostenibles y humanas.
Debemos olvidarnos de líneas en el mapa sustentadas por intereses políticos y económicos que se ponen del lado de las víctimas para ejercer una hipocresía de dimensiones desconocidas en la historia de la humanidad, hasta el punto de pensar que nadie les enseño nada y por la tanto debemos educarlos, si bien es cierto que a muchos otros hay que desaprenderlos siempre a través de la razón de un argumento tan potente como que el mundo es uno y no varios y que si la línea del desarrollo continúa de este modo es posible que haya ninguno.
Desaprender suena a absoluto pero en realidad es aprender a vivir con menos. A vivir con menos de lo que producimos que es excesivo, es decir a vivir con lo necesario y lo sostenible. La pregunta inevitable es si todo esto se puede conseguir, ¿acaso no parece una utopía? Desde luego que lo es. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados y debemos destruir ese edificio que por tembloroso es insostenible.

martes, 22 de abril de 2008

La sinrazón del paradigma

Nuestro desarrollo se intento exportar, se exporta y se exportará pero se rechazó, se rechaza y se rechazará. El desarrollo es un conocimiento aplicado a una realidad, ¿qué sabemos del Sur? Yo nunca he estado allí. No he traspasado ninguna de las múltiples líneas físicas que existen en el mundo para convivir durante un mínimo tiempo, requisito para otro mínimo de compresión, interpretación cultural y conocimiento. Sin embargo hay una línea más asequible, más cercana a estas anteriores, es racional y la podemos traspasar todos. Se trata de aquello que llamamos solidario, es una cuestión de espíritu.
Si nos atenemos a la definición de la palabra solidaridad se trata de una adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros que en términos de desarrollo global y sostenible podríamos decir que se cumple a rajatabla. Los significados son importantes. Muy a pesar del redactor, hay dos partes (Sur y Norte), hay una causa o empresa de otros (desarrollo) y desde luego el carácter es circunstancial, pero entendido como fortuito, casual, pasajero y momentáneo, no como la consecución de unos hechos que han obligado a realizar una determinada acción. Digo esto porque en el sentido estricto son pocos los solidarios en el Norte.
En la actualidad, el Sur y sus embajadores en el Norte (cooperantes) viven un paradigma que no se corresponde con la realidad que el Norte tiene asignada para ellos. En absoluto. Generalizando, vivimos un desarrollo economicista y ellos pretenden uno humano (idea básica de la capacitación de las personas, emancipación, empoderamiento) que resulta difícilmente compatible con el escenario impuesto por el Norte: una globalización que implica interdependencia política, la información y la economía de mercado.
El Sur y el Norte son distinciones peligrosas ya que el mundo es uno. Esta dicotomía refleja una desigualdad que se ha construido con el lenguaje que ha designado realidades y las ha creado. ¡Subdesarrollado! Gracias al Creador, cualquiera que sea, a mi madre, mi padre, mi hermano, amigos, profesores y colegas de ideas por no llamarme así. Es cierto que ese calificativo despectivo podría ser utilizado en el Norte para designar a unos cuantos de los que nos rodean como a los extremistas que luchan por una causa pérdida, reducto de la memoria occidental, los nacionalistas, que solo miran a su ombligo, los conservadores que quieren ayudar al pobre negrito, los ultraliberales que aúpan las diferencias en el Norte cuando habría que luchar por la igualdad con el sur, los asesinos que simplemente deberían dejar de existir o los traficantes de droga que perpetúan con su actividad ilícita la desigualdad en el Sur; y un largo etcétera de neos y reminiscencias. Todos miramos para otro lado alguna vez mientras ellos cometen un doble delito: maltratar al Sur y arrastrarnos con ellos en cuestiones de culpabilidad y espíritu.
En mi particular calidad de asesor espiritual recomiendo a los desencantados en su fe, una que se ajusta a todos, la que predicaba, digo esto bajo el amparo de la Iglesia católica, el hippie de Jesús de Nazareth: la teología de la liberación. Se han molestado en tacharla de marxista cuando existía desde hace mucho tiempo. Un ejemplo práctico es el del MST brasileño (Movimiento Sin Tierra). No se puede entender su origen sin evocar el rol de la Iglesia Católica brasileña, y en particular de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT). Sus agentes pastorales realizaron el rol de los agitadores inspirándose en una forma de socialismo cristiano, pregonaban el Capítulo Tercero del Libro del Éxodo que relata el sufrimiento y la liberación del pueblo de Dios en busca de la tierra prometida, como ellos luchan por el reparto de la tierra en Brasil. Vosotros habéis visto lo que yo he hecho a Egipto y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, si oís mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad entre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.(Capítulo III Libro del Éxodo, Antiguo Testamento. Sagrada Biblia)
El teólogo brasileño Leonardo Boff señala que Marx no fue ni padre ni padrino de la teología de la liberación. Esto no quiere decir que no hayan aprendido mucho de Marx, especialmente la verificación de que los pobres no son simplemente pobres; son oprimidos, hechos pobres por mecanismos de explotación económica sustentada por políticas que crean desigualdades y que por eso son injustas. En definitiva, un atisbo de esperanza entre la cutre jerarquía eclesiástica, y no lo digo porque sea afín a los postulados marxistas o socialistas, si no porque a pesar del orden mundial Jesús sigue estando con los pobres y los hay que creen en él. Desgraciadamente, la Iglesia persigue está teoría con la ex comulgación en la mano, así que Jesusito, ¡castigado!.
Parece que es mejor ser un individuo del Sur que no subdesarrollado, pero es aún mejor ser un individuo del Norte que como describe Rushdie es un edificio tembloroso que construimos con retales, dogmas, injurias infantiles, artículos de periódico, comentarios casuales, viejas películas, pequeñas victorias, gente que odiamos y que amamos.

lunes, 7 de abril de 2008

Antropología Visual II

La antropología distingue entre el desarrollo economicista y el desarrollo humano, el que se persigue en la cooperación para el desarrollo es el segundo. Como sabemos no hay una definición de desarrollo, pero si una idea, en este tipo en concreto se habla de capacitación de las personas, emancipación y empoderamiento, como se hablaba en el artículo anterior de Género en el desarrollo, es decir, del GED. Vivimos en la era de la globalización, hasta ahí todos lo sabemos de sobra, pero hay que distinguir entre tres tipos: la globalización de interdependencia política, la globalización informativa y la globalización económica de mercado; todas dificilmente compatibles con el desarrollo humano, que según las corrientes actuales, necesita un globalización en términos de movilidad de trabajadores, de migraciones laborales. En definitiva, lo que quiero transmitir es que todas las ideas sobre desarrollo son hijas del marco mundial (espacio/tiempo) donde nacen, en este punto la geopolítica es fundamental como veremos en próximos artículos.

El montaje visual que presento hoy es un REFRITO de todo lo que dicen los sociologos desde los 70. Se trata de Surplus: Terrorized into being consumers (Superavit: aterrorizados para ser consumidores) 2003. En el extracto que propongo aparece básicamente J.Zerzan que explica su postura sobre el "primitivismo" (anarco-ecologismo) contra el consumismo (Marcuse: tecnología por tecnología sin ningún sentido), la propiedad privada y la insatisfacción. El montaje documental de E. Gandini (director) utiliza el lenguaje de los videoclips, de la publicidad comercial y la propaganda, ha sido premiado en diferentes festivales de cine documental. En mi opinión, un REFRITO interesante, pero al fin y al cabo un REFRITO. La parte que aquí os dejo de enlace es la segunda, se puede ver entero en Youtube, pero esta por partes.
(http://www.youtube.com/watch?v=rsVgFcsy1vY)

Líneas horizontales a nivel institucional

Gladys Lechini, Doctora en sociologia por la Universidad de Sao Paulo, realiza una resumida introducción a la historia de la cooperacion Sur-Sur en su artículo, IBSA : Una opción de cooperación Sur-Sur, en la publicación : Del Sur hacía el Norte : Economía política del orden económico internacional emergente. Disponible en la web del CLACSO (http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/sursur/giron_correa/25Lechini.pdf).

« En la década de los setenta, los países del Sur acuñaron la idea de la cooperación Sur-Sur para reforzar su capacidad de negociación con el Norte, a través de esfuerzos cooperativos con el próposito de resolver cuestiones relacionadas con el comercio, el desarrollo y el nuevo orden económico internacional. El éxito logrado en las negociaciones realizadas durante el shock petrolero de 1973 les hizo pensar que tenían amplias posibilidades de revertir una situación internacional desventajosa e injusta. Sin embargo, el modelo de cooperación fracasó por su naturaleza general y amplia esfera de acción : la falacia del argumento era la premisa básica de que todos los países subdesarrollados tenían más cosas en común de las que poseían en realidad y que todas las soluciones podían ser aplicadas uniformemente con el mismo éxito.
En los años ochenta, la crisis de la deuda ofreció una buena oportunidad para desarrollar acciones coordinadas. No obstante, las políticas implementadas por los países desarrollados junto a los acreedores privados, sumadas a las fragilidades económicas de los países endeudados, disolvieron las tentativas de cooperación multilateral. A pesar de ello, los países latinoamericanos fueron capaces de desarrollar políticas de concertación para la resolución de los conflictos de la región.
Durante los noventa, los efectos de la globalización mostraron que habría nuevos ganadores y perdedores, pero también que casi ninguno de estos ganadores estaba entre los países en desarrollo. Dicha toma de conciencia, aunada a la decepción en torno a las posibilidades de que el nuevo sistema de gobierno global basado en las denominadas IFIS (instituciones financieras internacionales) y la Organización del Comercio (OMC) pudiese contribuir a sostener un orden internacional más justo, llevaron a los gobiernos de los países del Sur a repensar la idea de la cooperación horizontal, esta vez de manera más selectiva en términos de actores y temas, tomando las lecciones de la experiencia pasada. »

Lechini abre la hipótesis de que en dicho escenario puedan desarrollarse avances en cuanto a democracia, justicia social, desarrollo, comercio, medio ambiente y seguridad. Hipótesis por supuesto, ya que dice que hay que tener en cuenta las diferentes presiones en el sistema internacional y el escenario doméstico, defendiendo que el fin es promover y defender intereses específicos en el campo internacional. Una de las iniciativas para este propósito es la IBSA (India,Brasil y Sudáfrica), creada en 2003.




En pocas líneas Lechini establece el marco de comprensión necesario para entender las “interesadas” relaciones del Norte con el Sur en cuanto a cooperación institucional. Estas relaciones de poder que se establecieron gracias a las IFIS, entre las élites del Sur y los gobiernos del Norte, han empezado a ser desplazadas por otras, véase los diferentes casos de sonadas nacionalizaciones en Venezuela y Bolivia. No quiero cruzar la línea del posicionamiento político pero dichas nacionalizaciones son legítimas, puesto que han sido realizadas por gobiernos elegidos por una mayoría, aquí se elude la palabra democrático porque no importa que haya sido antes o después, pero debido a ciertos hechos no puede decirse que sean democráticos. Históricamente no se puede decir que el Norte haya sido bueno con el Sur. Ha sido el hermano malo, le vio nacer (lo conquistó), le enseño (a base de palos con la Biblia en la mano), lo formó (en las minas de Potosí, en el norte brasileño, las plantaciones de Centroamérica, en todos los casos esclavos), lo vio crecer (instalación de elites), le vio hacerse viejo (instrumentos para perpetuar las elites) y ahora lo esta viendo morir (se está independizando y creciendo a lo ancho por el Sur, mirando al lado y no hacia arriba). Por ello no debemos sentirnos mal agradecidos, sino aliviados por el peso que nos quitaremos de la conciencia si vemos a esos países progresar y llegar al nivel que nosotros conseguimos a su costa.
Recomiendo un clásico que aborda esta cuestión que trata Lechini de manera más profunda, remontandose a la génesis del problema en Ámerica Latina. Se trata del libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Como figura en la contraportada según un periodista de Le monde: “ Una contribución muy importante a la compresión del pasado que alimenta un presente ambiguo e incierto.”… aquí con ellos, con ellos allí y entre ellos allí.

jueves, 3 de abril de 2008

Antropología visual I

El tema que me ocupa hoy es un clásico que haría las funciones de un video didáctico para niños de secundaria que estudian Educación para la Ciudadanía. Se trata de La isla de las flores (www.youtube.com/watch?v=4kDN49_bFno). Fue Daniel Gazso, mi amigo húngaro, filósofo de formación española, y miembro del Club de la Serpiente (Rayuela) que teniamos en París el que me lo enseño todavía fascinado por la coherencia de la comunicación y la claridad del mensaje. Yo, lo sé. A los que lean esto, lo que Dios os dé a entender.

martes, 1 de abril de 2008

Género en el desarrollo

Partiendo de la premisa, no puede haber un desarrollo que no sea equitativo desde el punto de vista del género, es decir, no puede haber un desarrollo desigual para hombres y mujeres, se comenta en este ensayo el género en el desarrollo.

La historia del género en el desarrollo tiene su comienzo en el enfoque de mujeres en el desarrollo (MED). Este enfoque se centra en las mujeres y niñas, el problema que se señala es la exclusión de las mujeres del proceso de desarrollo, siendo éstas la mitad de los recursos humanos productivos ; y cuyo objetivo es un desarrollo más eficiente. Como solución propone la integración de las mujeres en el proceso de desarrollo existente. Las estrategias propuestas son, entre otras, proyectos de mujeres, aumentar su productividad, aumentar sus ingresos. Digamos que este es el enfoque clásico y que aún se sigue incluyendo en la definición de muchos proyectos de cooperación.
Recientemente se produce un cambio de estrategias y objetivos en la perspectiva para el desarrollo, se adopta desde diversos organismos el enfoque del género en el desarrollo (GED). Este enfoque se centra en las relaciones entre hombres y mujeres, el problema que se señala es las relaciones desiguales de poder que frenan un desarrollo igualitario y la plena participación de las mujeres; y cuyo objetivo es el desarrollo sostenible e igualitario con toma de decisiones compartidas entre mujeres y hombres. Como solución propone el “empoderamiento” (participación e impulso de políticas sociales favorables) de las mujeres y personas desfavorecidas, la transformación de relaciones desiguales. Las estrategias propuestas son identificar y señalar las necesidades prácticas de mujeres y hombres para mejorar sus condiciones de vida, y al mismo tiempo, identificar y señalar los intereses estratégicos de las mujeres.

Este cambio no es real, es decir, algunas organizaciones lo están incorporando pero es pronto para evaluar si el cambio es necesario ya que el cambio de paradigma puede que se pueda dar en el Norte pero no necesariamente en el Sur. Aquí es donde reside la problemática de este tema. Hay que tener en cuenta la diversidad de procesos culturales, otras perspectivas que salen de los movimientos feministas, protagonistas de la lucha por la igualdad en el Sur.
Una de las críticas que se repiten más desde el seno de estos movimientos es que las propuestas sobre género o democracia que vienen de Occidente, son etnocéntricas, vienen del Norte. No puede haber una imposición del Norte.

Existe un índice, que permite posicionar y clasificar a los países en función de una selección de indicadores relevantes de equidad de género, escogidos de acuerdo a información disponible y comparable a nivel internacional, llamado Índice de Equidad de Género (IEG). Este índice abarca tres dimensiones: la actividad económica (acceso a riqueza y reparto del trabajo), “empoderamiento” y educación (acceso y formación). Resulta curioso ver cuales son los cuatro países con mayor puntuación en las tres dimensiones, ya que uno de ellos es Ruanda, junto con Suecia, Finlandia y Noruega.

La proeza de Ruanda es doble. Por un lado, hubo de superar los estereotipos de género de la metrópoli que aplicó el colonialismo, lo cual supuso para las mujeres una disminución de sus derechos en relación a los hombres; por otro lado, tuvo que dejar atrás a los muertos del genocidio de 1994. Desconozco las causas que potenciaron esta equidad, pero parece claro que debido a las circunstancias se debe a la voluntad de una región, que a pesar de sus diferencias étnicas, encabeza esta clasificación mundial, y no africana. Además de las consecuencias del colonialismo, hay que tener en cuenta lo más reciente, la crisis económica de los años 80 y la epidemia de SIDA en los 90.


Ellen Johnson-Sirleaf, Presidenta de Liberia. Primera Presidenta Africana.


Entonces, considerando lo antes expuesto, ninguno de los dos modelos es válido por si mismo, sino que como bien expresa Gretchen Bauer , y cito textualmente: En la actualidad, los nuevos movimientos autónomos de las mujeres africanas han conducido a beneficios potencialmente importantes en varios países africanos en lo que llevamos de siglo XXI. En muchos países las asociaciones de mujeres constituyen el mayor sector organizado de la población; en todo el continente, los grupos de mujeres dominan las asociaciones a favor de los derechos humanos y las organizaciones de las iglesias. En general, la fuerza de esos grupos, alianzas y coaliciones esta ayudando a consolidar el conjunto del sector no gubernamental. Por otra parte, las organizaciones de mujeres han tendido a atraer miembros por encima de una serie de fallas que han dividido a los africanos en el pasado, incluidas las de la etnicidad, el clan y la religión. (…) Por toda África, los movimientos se han basado con frecuencia en la autoridad moral de las mujeres en tanto que madres para defender su inclusión en la política, en un modo que sería improbable fuera del continente. En varios países de África oriental y meridional, las mujeres han aprovechado la oportunidad de unas transiciones políticas tras unas situaciones de conflicto para insertarse, junto con sus organizaciones, en el proceso de redacción de nuevas constituciones de tal modo que países como Sudáfrica o Namibia cuentan hoy algunas de las constituciones más progresistas del mundo en lo referente a cuestiones de género. (…) Si bien las mujeres siguen encontrándose en muchos modos en una situación de desventaja y discriminación, en casi todos los países de África los movimientos femeninos están realizando un duro esfuerzo, con unos primeros resultados positivos, para crear una vida mejor para todos los africanos en el siglo XXI.

La enseñanza, el modelo, la referencia de esfuerzo ejemplar y lucha constante debería, esta vez, ser exportado por el Sur.


www.oxfam.org/es/

Desarrollo africano

Gracias a la idea de desarrollo (un proceso de cambio social, político, económico, tecnológico, etc., que surgido de la voluntad colectiva, requiere la organización participativa y el uso democrático del poder de los miembros de una comunidad) , me vino a la cabeza una reflexión sobre la situación actual de África, que completé con unas lecturas que encontré en el sitio web de la Plataforma 2015 y más sobre dichos objetivos y el libro de David Harvey, Breve historia del neoliberalismo, que recomiendo sin reservas.

La reflexión comienza con una pregunta que resulta crucial teniendo en cuenta el dudoso buen gobierno de algunos estados africanos, ¿cómo debe responder África y como va a reaccionar ante la inyección de tanto desarrollo?

Los ocho Objetivos del Milenio conforman el actual programa de los activistas en el ámbito de la cooperación y ayuda. Abarcan diversos aspectos, desde reducir a la mitad la pobreza hasta detener el VIH, con la fecha tope en 2015; incluyendo la promoción de la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, asegurar la sostenibilidad medioambiental e impulsar un desarrollo global, es decir, en una sola dirección.

Está claro que mirar la tabla de desigualdad sin África es sorprendente, pero hay una potencia, que a diferencia de unirse con los países occidentales que promueven de modo uniforme niveles e instituciones de gobierno más saludables para un democracia a cambio de ayuda, no siente presión alguna para actuar de este modo. Se trata de China, que no pregunta, cuanto mejor sea para sus intereses a largo plazo mejor, es decir, ayuda e infraestructura a cambio de materias primas, mirando hacía otro lado. China se puede convertir en un medio para perpetuar en el poder a malos gobiernos, y desde luego una barrera para lograr un consenso global acerca de un desarrollo sostenible, porque además de desarrollo debe ser sostenible. China tampoco actúa dentro de sus fronteras para paliar la desigualdad, como ejemplo, sirve el éxodo decretado por el gobierno chino debido a la presa de Las Tres Gargantas.


Abidjan, Costa de Marfil



El acceso al agua supone un gran problema, de hecho, se trata de un subojetivo de los “objetivos”, más del 20% de la población mundial no puede acceder al agua potable. El agua seguiría una lógica positiva: el acceso en la aldea al agua potable contribuye a la reducción de enfermedades sobre los más vulnerables, los niños y aumenta la productividad de los adultos en otras tareas, se contribuiría a que se fuese a la escuela. En mi opinión, ¿no sería más fácil centrarse en un objetivo sobre el terreno, en vez, de prestar 100.000 millones de ayuda para muchos otros?, ¿no nos enseñan desde pequeños que hay que ir poniéndose pequeñas metas para llegar a otras más grandes?

La pregunta lógica en esta progresión es, sí el modelo de cooperación es el adecuado. La respuesta es no, por diversos motivos. En primer lugar, ha generado dependencia y subordinación, y está más basado en las relaciones internacionales, es decir, un intercambio o reparto entre iguales para no erradicar la pobreza, que en la cooperación que se necesita. En segundo lugar, la falta de coordinación entre las múltiples agencias que conforman el espectro cooperativo. Y por último, la falta de coherencia entre políticas públicas, económicas, de defensa, etc. ¿Y el modelo de desarrollo? Los objetivos propuestos en el año 2000 no se han cumplido, no se ha logrado la transformación de las estructuras que crean desigualdad, no nos hemos acercado y de hecho la desigualdad ha aumentado.

Los objetivos del milenio están emparentados con África, pero a pesar de la condonación de la deuda, también lo están el BM y el FMI, es sabido por todos que son aparatos al servicio de los intereses de Estados Unidos que encabeza un ranking, con Francia y China, todos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, es decir, con derecho a veto y casualmente, de los tres primeros inversores extranjeros en África, además de productores de armas que nutren conflictos. Unos no preguntan, otros se interesan, otros no se enteran y otros se aprovechan.

A modo de conclusión, de manera interesada, he querido hacer tan enrevesado este párrafo que precede, y es por encontrar un símil escrito que permita entender la situación tan compleja que abordamos y la impotencia con la que se observa desde diversas plataformas, que con buena fe, se organizan, toman iniciativas y actúan desinteresadamente.



www.2015ymas.org