sábado, 3 de enero de 2009

Para hacer bailar a una muchacha en camisa

Tómese mejorana silvestre, orégano puro, tomillo silvestre, verbena, hojas de mirto junto con tres hojas de nogal y tres tallos pequeños de hinojo, todo lo cual será recogido la noche de San Juan en el mes de junio y antes de que salga el sol. Deberán secarse a la sombra, molerlas y pasarlas por un fino tamiz de seda, y cuando se quiera llevar a cabo este agradable juego, se soplará el polvo en el aire allí donde esté la muchacha para que lo respire, o se le hará tomar como si fuera polvo de tabaco; el efecto se manifestará de inmediato. Un famoso autor agrega que el efecto será tanto más infalible si esta traviesa experiencia se lleva a cabo en un lugar donde ardan lámparas alimentadas con grasa de liebre y de macho cabrio joven.

Julio Cortázar. (Fue un DIOS en la tierra)

viernes, 28 de noviembre de 2008

La cultura de la crisis da la bienvenida a la neomodernidad

Neomodernidad. ¿Qué es? El término es de Fernando Vallespín (UAM) en ¡Bienvenidos a la neomodernidad!, EL PAÍS (23/11/08). Según este profesor de Ciencias Políticas, la postmodernidad ha muerto. Con la crisis termina el culto al caos, el individualismo y lo identitario. Vuelve el Estado, el mejor gestor, la seguridad y la estabilidad, así como de la igualdad y la protección social. "No saldremos de eso que los sociológos califican como individualización, pero habrá una tendencia a moderar el individualismo y el privatismo radicalizado en aras de un mayor compromiso con los objetivos sociales generales (...) en nombre del orden". Josep Ramoneda coincide en la misma columna de EL PAÍS (La cuarta página) que " la crisis actual es, en cierto modo, el estallido final de un proceso de individualización que acabó por quebrar las bases del mínimo consenso social necesario. La revolución conservadora promovida desde la administración Bush fue el último intento de controlar este proceso. La explosiva mezcla de simplismo liberal en lo económico y rigidez conservadora en lo moral y cultural sólo sirvió para acelerar el estallido."
Vallespín augura que "ad intra el Estado aplicará el big gouverment, es decir, egoísmo de país, razón de Estado y paternalismo burocratizado; y que será una nueva oportunidad para las políticas de izquierdas, gobiernos de izquierdas administradores de la nueva escasez. Sus programas los dictará la conservación de lo ya alcanzado que lo que queda por conseguir. No es de excluir el populismo de derechas, discurso que encuentra el terreno abonado en situaciones de crisis, sobre todo si es capaz de engarzarse con éxito a los nuevos temores y consigue dar con una fórmula retórica capaz de catalizar el descontento general." De ahí el debate ideológico impulsado de puertas para dentro en el PP entre aguirristas/ultraliberales y marianistas/moderados.
Como subraya Ramoneda al final de su artículo La cultura de la crisis (15/11/08), "la esencia de la cultura de la crisis es la desaparición de la idea de límites. En agosto de 2002, el Gobierno de Estados Unidos dio el visto bueno a un memorándum que legitimaba determinadas formas de tortura. Es decir, rompía el tabú de la degradación del adversario. Bajo el mandato de George Bush la Administración norteamericana dio carta de naturaleza legal a la tortura. Es decir, transmitió al mundo la idea de que todo estaba permitido. Si un gobierno puede someter a un enemigo a la más terrible de las pruebas físicas y morales, ¿cúales son los límites de lo posible en la sociedad? Ninguno. Hay vía libre para saltarse todas las barreras éticas y culturales."

No creo que la neomodernidad haya llegado, pero desde luego la postmodernidad ha terminado. ¿Qué nos espera? La crisis todavía no ha terminado, el comienzo ha sido horrible, hemos legitimado el liberalismo económico con dinero público y sin imponer castigos memorables a los culpables. Deberíamos desterrarles. Como apunta Vallespín " si se recupera la política el futuro estará siempre abierto".

Tecnología, progreso y el impacto humano sobre la Tierra

El título de este artículo es homónimo del libro de John Gray profesor de la London School of Economics, empezó siendo thatcheriano para después criticar los excesos del libremercado. El libro al que me voy referir esta editado en este año y se trata de una conferencia pronunciada por Gray en el CCCB de Barcelona y una entrevista, tan sólo por 9 euros. El libro crítica a grandes rasgos la situación humana actual y las diferentes perspectivas sobre la tecnología. Ofrece también dos definiciones muy interesantes sobre: *progreso (Avance acumulativo en el que lo conseguido en un estadio o en una generación determinada es luego seguido por nuevos avances en el estadio o en la generación siguientes) y *utopismo (Tradición crítica que nos emancipa de la tiranía del statu quo en el ámbito del pensamiento y de la sociedad). A continuación, una pequeña sintésis del libro.
Tradiciones como la marxista, liberal y “verde” aportan un análisis engañoso de las actuales dificultades del hombre en la Tierra, ofrecen “no soluciones”, están marcadas por el utopismo*. ¿Dónde se encuentra el utopismo en la actualidad? En el tramo final del siglo XX el impulso utópico ha emigrado de la izquierda a la derecha (neoconservadores estadounidenses), esto se ha demostrado en la residencia del utopismo en el poder estatal de la legislación Bush, y como concluye Gray, con un efecto desastroso.
Gray propone dos tipos de áreas de actividad humana: en una de ellas sí existe algo parecido al progreso* (ciencia y tecnología), en la otra no (ética y política). En la ciencia y la tecnología es un hecho, pero en la ética y la política, no. En esta última área de la actividad humana, Gray no niega que haya habido avances reales pero piensa al igual que los pensadores premodernos que daban por sentado que la historia humana es cíclica, donde los males que pensamos haber abolido regresan (tortura).
Gray expone que mientras que en ciencia y en tecnología (conocimiento) el avance acumulativo humano es real, en ética y en política es un mito, la situación actual es la aceleración del crecimiento del conocimiento combinada con una rápida regresión en la ética y en la política.
El autor distingue entre tres perspectivas diferentes de la tecnología. La primera, es la perspectiva humanista que considera que la tecnología es una aplicación del avance del conocimiento humano, el cual es benigno, emancipador, liberador y bueno. La segunda, es la afirmación de que la tecnología nos ha llevado hasta la trampa medioambiental global actual, culpando directamente al industrialismo, cuya solución sería alejarse de la civilización tecnológica (vida sencilla con bajos niveles de tecnología). Esta perspectiva encierra una falsedad y es que podemos desenvolvernos sin tecnologías cuando esto es imposible. Una solución más viable sería reeducarnos en consumo energético (energías renovables). La tercera perspectiva consiste en el uso de la alta tecnología para disminuir el impacto humano sobre la Tierra, lo que implica utilizarla con todos sus riesgos (biocombustibles y energía nuclear).

Obviamente, invito a todo el mundo a leer este libro, que no apunta a nadie, pero que es una muestra de como el problema y la solución nos concierne a todos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Como no... Elecciones Globales

Como se puede ver en la encuesta, cuyos índices de participación han sido del 100% de usuarios de Internet, más o menos 20, ganaría Obama. A pesar de lo graciosas que puedan resultar las alternativas del AIPAC (el Mossad me espía) y el golpe de estado de Bush padre, éstas no han quedado excluidas a la hora de elegir y es que aunque se me tilde de paranoíco, en Estados Unidos hay más cosas ocultas (lobbys) que transparentes (instituciones democráticas tangibles). Detrás de la buena imagen de los siempre DOS candidatos, están unos medios de comunicación que se ofrecen al mejor postor excluyendo a terceros sin recursos.
Me he apostado 2 copas a que gana Obama pero empiezo a temer que el sueño global, porque es negro ergo pobre/terrorista ergo peligroso y aspira a liderar al mundo libre, va a desmoronarse por un factor clave que no ha estado presente en la campaña pero que tiene un poder asombroso: la derecha religiosa. Estas elecciones pasarán a ser las más mediatizadas de la historia hasta las siguientes, pero si gana Obama será un punto de inflexión en la corta historia de grande y libre país, que reza tengo mucha libertad dentro de mi para dar.
Sin ir más lejos en Jerusalén las encuestas reflejaban mas del 75% del voto para el partido republicano... judíos ortodoxos.
Como todos he leído, visto, (no escucho la radio) muchas cosas sobre las elecciones. Cabe resaltar los espacios dedicados por La noche temática y En portada (ambos disponibles en la web de RTVE); y el dossier de la Vanguardia sobre Estados Unidos. Pero si Obama gana y persigue un cambio que necesitamos, debería resolver la siguiente cuestión:
Entregar a Bush y otros neocons (Wolfowicth, Cheney, Rize...) a la justicia internacional o nacional (God save them of american Garzón). No podemos ignorar Guantánamo, lo hicieron por la amenaza del terrorismo global como Hitler lo hizo ante la amenaza semita. Guantánamo es un campo de tortura y de concentración, los comandantes al cargo de éste deben ser juzgados como lo fueron los de Auschwitz. Si lo hace ganará en unas horas la legitimidad que ha perdido Estados Unidos en el exterior en ocho años y obviamente debería cerrar el campo e indemnizar a sus víctimas, es decir, a aquellos que sin ser terroristas han sido sometidos a torturas, a los inocentes como nosotros, que tan sólo cometieron el delito de ser musulmanes como cristianos o judíos.

"Hasta el momento, la razón moderna ha estado al servicio del privilegio, no de la universalidad, y el deseo de superioridad y de unos cimientos seguros para esa superioridad han sido su fuerza impulsora y la causa de sus más espectaculares logros (éxitos y horrores)."
Zygmunt Bauman.
Como decía Reagan: Dios, Patria y capitalismo. Amén.

Un vídeo muy apropiado para esta ocasión: Un capítulo de Betty Boop Presidente de 1932.
http://www.archive.org/details/Betty_Boop_for_President_1932

jueves, 30 de octubre de 2008

No a la violencia






ETA aquí esta tu cuerda.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Derechos culturales

Una vez establecida la diferencia entre pluralismo cultural y multiculturalismo, es necesario conocer la naturaleza de la situación actual en cuanto a los derechos culturales de los ciudadanos que habitan un territorio determinado. Según T. H. Marshall, la perspectiva histórica de los elementos que componen la ciudadanía se sucede de la siguiente manera: en el siglo XVIII se incorporan los derechos necesarios para la libertad individual (civil), en el siglo XIX se incorporan los derechos de participación (político) y en el siglo XX se incorpora el bienestar social (social). Este desarrollo histórico parte de los derechos individuales a los derechos sociales y pretende dibujar el esqueleto de la democracia. En la actualidad, el debate se sitúa en la incorporación de los derechos culturales (cultura).
Un caso práctico de este debate es el velo islámico, el contexto político es el estado laico francés.
Según la antropología de las migraciones, una buena investigación sobre un proceso migratorio no se puede entender citando solo el destino sino también el origen. Es necesario conocer las causas por las que se produce ese movimiento migratorio.
El destino es la estructura supranacional europea donde distintas culturas (de la portuguesa a la griega y de la española a la sueca) han aprendido a convivir, que no a gobernar y tomar decisiones conjuntas. El origen es un país árabe cualquiera.
En este punto, la multitud se echa las manos a la cabeza y grita discriminación. ¡Árabe¡, horror. En este artículo no se valora que ciertos aspectos que en Europa se entienden como democráticos, por ejemplo los elementos de ciudadanía citados anteriormente, sean iguales en un país diferente, con otra cultura y que es dueño de su propio desarrollo. Tampoco se banaliza con la cuestión universal del desarrollo, del mismo modo que tampoco se pretende hacerlo con el objeto de la discordia: el velo. Una mujer musulmana sin velo no se siente tal sin éste, en Francia, baluarte del asimilacionismo como modelo de integración, ha surgido la polémica con esta prenda musulmana. En las escuelas, mecanismo imprescindible para educar de acuerdo a los valores del mito fundacional francés, se prohíbe la exhibición de cualquier símbolo religioso. Se debe entender que tampoco hay una cruz, una estrella de David o una media luna colgadas en la pared, así como hay una niña cristiana que lleva su colgante con la cruz dentro de la camiseta, o una niña musulmana lleva su velo en la mochila. Todos son iguales ante la singularidad cultural francesa. Todos son hermanos del modelo de integración. Todos son libres de practicar su religión. Se entiende que Francia es una democracia, se entiende que la respuesta del estado es legítima ya que han sido los ciudadanos a través de su mito fundacional los que han creado un modelo tan singular en el que muchas culturas han sido acogidas.
Los resultados de esta política son discutibles si observamos los hechos extraordinarios de hace dos años y los cotidianos ocurridos en las banlieues. No olvidemos los gritos de ¡Afrique! ¡Afrique! acompañados de disturbios y antidisturbios en la puerta de los suburbios del norte, la Gare de Nord; ni de los silbidos en el Stade de France cuando suena la marsellesa.
Se trata de un caso particular que sirve para comprender que sucedería si se generalizara la polémica. ¿Qué sucedería en caso de que un grupo de mujeres emigrantes españolas en Egipto reclamase el derecho a abortar que tienen en España? ¿Es el aborto una banalidad comparado con un símbolo religioso?, ¿es el aborto un derecho de la mujer?, ¿es un derecho la religión? No en Francia, no en Europa, aunque los religiosos allí tienen derechos. Y obviamente, abortar es un derecho de la mujer.
Se ha denominado eurocentrismo a la manera de entender el mundo desde Europa para cualquier tema. No existe ningún motivo aparente para que haya una comunidad española contabilizada en millones en Egipto, pero si la hubiese, ¿tendrían derecho a reclamar algo?, incluso ¿tendrían el derecho a reclamar?
La hipótesis que se plantea es si el grado de libertad exigido en el destino se corresponde inversamente a la falta de libertades en el origen. Este estudio es complejo ya que debería realizarse a través de indicadores como la participación efectiva, la igualdad de voto, el control de la agenda, la comprensión ilustrada y otros muchos más; todo ello por partida doble para valorar el origen y el destino. Todo ello para valorar si se escapa de un régimen no democrático a uno que “si” lo es, y obviando los motivos de la migración que en la actualidad son laborales, no en busca de una ciudadanía más adecuada.

Las acusaciones más previsibles son: Estás diciendo que no se quejen, que bastante tienen con estar en Europa. No es lo que quiere decir este artículo, al contrario, como subrayaba al comienzo sobre la diversidad cultural de los países miembros de la UE, se apela al pluralismo cultural. Se necesitan organismos que velen por la tolerancia y el respeto, no puede haber proselitismo en una sociedad plural. Entonces quieres decir que la Unión Europea es para cristianos. Tampoco, en Europa cristianos, judíos, musulmanes, budistas y satánicos tienen los mismos derechos. No se trata de una cuestión religiosa, ni una cuestión sobre inmigración, se trata de una cuestión cultural.

martes, 21 de octubre de 2008

Breve aclaración semántica: pluralismo cultural o multiculturalismo

Hablar de pluralismo cultural es hablar de sociedad plural, ya sea de una manera u otra, definir este término implica la misma dificultad que tantos otros como modernización, secularización, ideología, laicismo o identidad. Los problemas que surgen con estos términos van desde la inclusión de unos para definir otros, pasando por la mala y consciente interpretación en algunos casos de dudosos dirigentes e intelectuales del siglo XXI, hasta su papel destacado en la vorágine de opiniones de los debates académicos. Es precisamente en estos debates donde se está construyendo el significado de pluralismo cultural, vocablo que en la actualidad evoca inmigración, modelo de integración y globalización.
Existen diferentes globalizaciones (política, informativa, de mercado), pero en la última década se está produciendo una paralela, una globalización de movilidad de trabajadores, las migraciones laborales. Se acude al pluralismo cultural en esta situación como modelo de integración. El debate se centra en que desechados los modelos asimilacionista y de trabajador invitado, el modelo a seguir es el de combinación de unidad social y pluralidad cultural. Este modelo que ahora se califica de ideal, funciona en países como Gran Bretaña, puede que éste sea el caso paradigmático por encontrarse en Europa donde se concentra la mayor diversidad de modelos. A Gran Bretaña comenzó a llegar inmigración procedente de sus antiguas colonias y ante la preocupación por su integración se optó por dejar un espacio para las diferencias culturales bajo la tutela de organismos creados por el Estado para el apoyo del diálogo interétnico y contra la discriminación.
Obviamente no se está considerando solamente un modelo de integración para los que llegan, sino un modelo para todos. Aquí se debe prestar atención a la diferencia con multiculturalismo o melting pot, que es el modelo de los países formados con la inmigración como Estados Unidos, Canadá o Australia, en la que se pide una adhesión a unos valores políticos de las diferentes identidades bajo una sola, es decir, la mayoría engulle a la minoría.
A modo de resumen, pluralismo cultural se puede definir como la construcción constante de un espacio de convivencia entre diferentes culturas que a través del diálogo y los intercambios buscan interpretar los diferentes problemas para mantener la unidad social de este espacio.
La diferencia entre ambos términos reside en la interacción entre grupos, abarcando estos desde los dogon del oeste africano, los judíos askhenazis o los gays, es necesaria la compresión y establecer mecanismos para el diálogo. Esto solo puede suceder bajo la mirada de un estado laico.

martes, 3 de junio de 2008

Un vistazo a la ciudad de hoy

El siguiente comentario sobre trata sobre los diferentes procesos que vienen transformando las formas y sentidos sociales de ciudad configurándola en la clave de la posmodernidad. A través de diferentes artículos y entrevistas a diferentes autores he intentado esbozar cómo entiendo la ciudad actual, que no pasa precisamente por ser mi ciudad invisible, mi ciudad ideal.
« La producción del espacio es un aspecto central de la economía capitalista ». Con esta afirmación comenzaba David Harvey, un clásico sobre la materia, una entrevista al diario EL PAÍS en 2007. Personalmente no conocía a Harvey como sociólogo de la ciudad, como tampoco sabía que muchos autores de referencia en otros temas habían comenzado a plasmar su pensamiento a través de la ciudad. Conocía a Harvey gracias al libro Breve historia del neoliberalismo donde realiza un ensayo brillante, según mi opinión, del ascenso de la teoría neoliberal y la construcción del consentimiento. Fue su precisión al relatar la transformación de Londres y Nueva York como los polos de poder de esta teoría durante los años ochenta como el centro financiero internacional o la neoliberalización de la cultura (sexualidad, exploración narcisista del yo o la ciudad como objeto de consumo con el I love NY) respectivamente.


En el nuevo capitalismo de ficción del siglo XXI, la ciudad se ha convertido en su propio objeto de consumo, en un lugar para la fascinación de si misma (Verdú, 2001). Ordenada para el consumo espectácular y para el tránsito, la ciudad sobremoderna es progresivamamente colonizada por los no-lugares (parques temáticos, hipermercados, zonas de ocio, circunvalaciones, superestaciones, centros históricos museificados o transformados en otro gran centro comercial…) y vivida como una experiencia itinerante, deslizante, de sedentarios-nómadas (Vicente-Mazariegos, 2986, 1993 ; Attali, 1991 ; Bericat, 1994 ; Urry, 1995).


Como dice Harvey, « en un principio quieres tener una ciudad muy especial que atraiga al capital, pero al mismo tiempo, cuando éste llega, trae consigo las mismas tiendas que hay en todas partes, así que de pronto la ciudad pierde esa cualidad particular que la hacía única », esto es la homogeneización de los paisajes construidos. La renovación de los espacios simbólicos de las ciudades como la Plaza del Castillo y la Plaza de la Virgen Blanca, en Pamplona y Vitoria respectivamente; la obsesión por edificar auditorios, museos de arte contemporáneo, palacios de congresos, y en definitiva, sumarse al síndrome Guggenheim de la arquitectura de firma. Con todo la ciudadanía en estas ciudades de no más de 400.000 habitantes cuestiona, sin obtener atención y respuesta estos proyectos, que según Harvey « son innecesarios, realmente no contribuyen al bienestar de la gente porque son meros símbolos » y que según mi opinión este capital debería usarse en aquello que los ciudadanos consideren útil, partiendo de la democracia participativa, ya que son los que habitan el lugar y conocen la realidad.


En la misma línea, el geógrafo inglés habla de ciertos espacios de esperanza como alternativas para habitar un lugar con perspectivas de futuro, que son precisamente aquellos donde se está realizando de manera más activa este modelo de democracia participativa como en Brasil a través del MST; y de la congregación de diversas culturas en contraposición a la segregación cultural.
Sobre la presencia de la globalización económica en las ciudades Harvey, añade a todo lo anterior, la competencia interterritorial entre municipios, regiones y Estados que buscan un buen clima para los negocios y que se contrapone a la idea de homogeneización de los paisajes construidos. Harvey indica que esto una gran tensión.
Por otro lado, Jorge Olcina habla de las megalópolis como « la ciudad que puede organizar un área regional, que tiene capacidad de decisión, implantación económica, (…) ciudades incorporadas a la economía global. No todas las ciudades van a poder tomar decisiones, cada una tiene que cumplir su papel. Hay que ser conscientes de que hay ciudades que van a ser de segunda o tercera línea, pero tienen que aprovechar lo bueno de la dinámica que han llevado hasta hoy». Olcina se centra más en la ordenación del territorio pero coincide con Harvey que el futuro de las ciudades pasa por competir, matizando que las megalópolis establecerán una gravedad en torno a la cual girarán ciudades con otro tipo de funciones: dormitorio, turísticas o culturales. Si bien es cierto que la megalópolis no es solo un centro de negocios sino también un centro de todo lo anterior, aunque la calidad de vida es el primer interés entre los ciudadanos.
A este respecto se refería otro artículo en el diario EL PAÍS titulado “ La nueva utopía es vivir lejos y mejor”. Se señalaba que la huida de las grandes concentraciones urbanas a regiones o municipios próximos está destinada a marcar los próximos flujos migratorios y el futuro del desarrollo urbanístico (INE), corroborando lo dicho anteriormente, e indica que desde 2001 zonas próximas a las grandes concentraciones como Valencia, Euskadi, Madrid o Barcelona, han aumentado hasta un 30%. Las causas de este movimiento son fundamentalmente dos: las mejores condiciones de vida relacionadas con el precio de la vivienda y el factor tecnológico como mejora de las comunicaciones físicas y tecnológicas, y de la revolución de la tecnología de consumo.
¿Pero estos flujos migratorios no hacen otra cosa sino confirmar la relación actual entre capital y territorio? Según Harvey, el papel que ha jugado el desarrollo urbanístico en las dinámicas de acumulación de capital es muy importante, ciudades como Ciudad-Real, Toledo y Guadalajara, tienen en sus ciudades las casas que han construido los que han edificado en Barcelona o Madrid y lo paradójico, según Harvey, es que cuanto más dinero parece invertirse, menos asequible resulta la vivienda.
Lo sorprendente en el caso de los diferentes gobiernos españoles es que a pesar del increíble boom urbanístico del cual ahora somos víctimas debido a una crisis internacional, no se incluyen políticas sobre las ciudades y respecto a la ordenación del territorio salvo la Ley del Suelo de 2007 por la que ahora todos los desarrollos urbanísticos tienen que incorporar un informe de sostenibilidad o mapas de riesgo. «Nos falta cultura del territorio, aplicar más democracia a la ordenación del territorio» , como dice Olcina.
Esta tendencia a primar la calida de vida que se corresponde con el marketing emprendido por múltiples promotoras, como indica Oliva, pero no sólo incide en el beneficio de grandes corporaciones sino que también lo hace en el aspecto social. Así, a través del estudio de la zona metropolitana de Pamplona no sólo se pone énfasis en que « las sociedades de cambio de siglo han convertido la movilidad en un requisito necesario para acceder de manera eficiente a las oportunidades de empleo, los servicios y la participación ciudadana (…) los grupos más afortunados en recursos disponen cada vez de mejores instrumentos (…). Pero aquellos más deficitarios en recursos privados o que soportan más cargas derivadas de sus desiguales condiciones sociales (de género, generacionales…) son forzados a una fricción cada vez más fatigosa con esta misma ciudad aceleradamente transformada (…)». Entonces ¿ es posible que la automovilidad sea un factor determinante para un cambio de paradigma acerca de la ordenación territorial de la ciudad? Según Oliva se da un « abandono del transporte público al criterio de rentabilidad, la privatización en las formas de organización sociotécnica de la ciudad y la dispersión residencial » coincidiendo con el concepto de aglomeraciones polinucleares que responde a las utopías privadas, que han erosionado la teórica de la planificación urbana basada en el acceso universal a los servicios creando mecanismos de autoexclusión y exclusión al mismo tiempo. Esta respuesta se corresponde con las nuevas formas de la ciudad posmoderna, que adelantaba al principio acerca de Nueva York, de carácter neoliberal, exploración narcisista del yo en, que « tiende a adquirir una forma dispersa, polinuclear, que se corresponde simbólicamente con la disolución de aquella vieja utopía colectiva moderna, se transfigura también en múltiples utopías privadas ».
Pienso que la ordenación del territorio debería jugar un papel clave en las políticas de los gobiernos, ya sea a nivel nacional o supranacional, en este sentido Europa apuesta por los grandes ejes de desarrollo que en España se definen en el eje Atlántico y el Mediterráneo. Según Olcina, no hace falta crecer mucho sino estar bien incorporados a un sistema de distribución de la actividad económica, cultural o del conocimiento , respecto a esta política dice estar convencido de que es la idónea porque intenta aplicar los principios de sostenibilidad.
La sostenibilidad es otro de los temas que se incluyen dentro de la nueva agenda de la ciudad posmoderna entendida como ecologismo y política social, curiosamente coincide con la sobresaturación de alarmas acerca del cambio climático y el lobby verde impulsado por Al.

Aunque con un vago recuerdo, ya que los cambios se han producido durante una etapa en la que no tenía consciencia de la ciudad como el nuevo espacio de flujos de capital (Castells). Recuerdas el día que abrieron el McDonal´s o el que viste un inmigrante de otra raza. Parece que esos momentos han ido configurando el espacio que habitamos. El modo a través del que conocemos la realidad también cómo dice Augé en “Sobre la modernidad. Del mundo de hoy al mundo de mañana”, « el exceso de información nos da la sensación de que la historia se acelera ». El avance se está dando de una manera integrada a través de las comunicaciones, aunque esta sea una visión un tanto etnocentrista, ya que el proceso no es igual para las megalópolis del Sur donde « la gran capital sigue creciendo porque la gente emigra a ella para tener mayores oportunidades de empleo o alimentación » como dice Olcina.