Neomodernidad. ¿Qué es? El término es de Fernando Vallespín (UAM) en ¡Bienvenidos a la neomodernidad!, EL PAÍS (23/11/08). Según este profesor de Ciencias Políticas, la postmodernidad ha muerto. Con la crisis termina el culto al caos, el individualismo y lo identitario. Vuelve el Estado, el mejor gestor, la seguridad y la estabilidad, así como de la igualdad y la protección social. "No saldremos de eso que los sociológos califican como individualización, pero habrá una tendencia a moderar el individualismo y el privatismo radicalizado en aras de un mayor compromiso con los objetivos sociales generales (...) en nombre del orden". Josep Ramoneda coincide en la misma columna de EL PAÍS (La cuarta página) que " la crisis actual es, en cierto modo, el estallido final de un proceso de individualización que acabó por quebrar las bases del mínimo consenso social necesario. La revolución conservadora promovida desde la administración Bush fue el último intento de controlar este proceso. La explosiva mezcla de simplismo liberal en lo económico y rigidez conservadora en lo moral y cultural sólo sirvió para acelerar el estallido."
Vallespín augura que "ad intra el Estado aplicará el big gouverment, es decir, egoísmo de país, razón de Estado y paternalismo burocratizado; y que será una nueva oportunidad para las políticas de izquierdas, gobiernos de izquierdas administradores de la nueva escasez. Sus programas los dictará la conservación de lo ya alcanzado que lo que queda por conseguir. No es de excluir el populismo de derechas, discurso que encuentra el terreno abonado en situaciones de crisis, sobre todo si es capaz de engarzarse con éxito a los nuevos temores y consigue dar con una fórmula retórica capaz de catalizar el descontento general." De ahí el debate ideológico impulsado de puertas para dentro en el PP entre aguirristas/ultraliberales y marianistas/moderados.
Como subraya Ramoneda al final de su artículo La cultura de la crisis (15/11/08), "la esencia de la cultura de la crisis es la desaparición de la idea de límites. En agosto de 2002, el Gobierno de Estados Unidos dio el visto bueno a un memorándum que legitimaba determinadas formas de tortura. Es decir, rompía el tabú de la degradación del adversario. Bajo el mandato de George Bush la Administración norteamericana dio carta de naturaleza legal a la tortura. Es decir, transmitió al mundo la idea de que todo estaba permitido. Si un gobierno puede someter a un enemigo a la más terrible de las pruebas físicas y morales, ¿cúales son los límites de lo posible en la sociedad? Ninguno. Hay vía libre para saltarse todas las barreras éticas y culturales."
No creo que la neomodernidad haya llegado, pero desde luego la postmodernidad ha terminado. ¿Qué nos espera? La crisis todavía no ha terminado, el comienzo ha sido horrible, hemos legitimado el liberalismo económico con dinero público y sin imponer castigos memorables a los culpables. Deberíamos desterrarles. Como apunta Vallespín " si se recupera la política el futuro estará siempre abierto".
Vallespín augura que "ad intra el Estado aplicará el big gouverment, es decir, egoísmo de país, razón de Estado y paternalismo burocratizado; y que será una nueva oportunidad para las políticas de izquierdas, gobiernos de izquierdas administradores de la nueva escasez. Sus programas los dictará la conservación de lo ya alcanzado que lo que queda por conseguir. No es de excluir el populismo de derechas, discurso que encuentra el terreno abonado en situaciones de crisis, sobre todo si es capaz de engarzarse con éxito a los nuevos temores y consigue dar con una fórmula retórica capaz de catalizar el descontento general." De ahí el debate ideológico impulsado de puertas para dentro en el PP entre aguirristas/ultraliberales y marianistas/moderados.
Como subraya Ramoneda al final de su artículo La cultura de la crisis (15/11/08), "la esencia de la cultura de la crisis es la desaparición de la idea de límites. En agosto de 2002, el Gobierno de Estados Unidos dio el visto bueno a un memorándum que legitimaba determinadas formas de tortura. Es decir, rompía el tabú de la degradación del adversario. Bajo el mandato de George Bush la Administración norteamericana dio carta de naturaleza legal a la tortura. Es decir, transmitió al mundo la idea de que todo estaba permitido. Si un gobierno puede someter a un enemigo a la más terrible de las pruebas físicas y morales, ¿cúales son los límites de lo posible en la sociedad? Ninguno. Hay vía libre para saltarse todas las barreras éticas y culturales."
No creo que la neomodernidad haya llegado, pero desde luego la postmodernidad ha terminado. ¿Qué nos espera? La crisis todavía no ha terminado, el comienzo ha sido horrible, hemos legitimado el liberalismo económico con dinero público y sin imponer castigos memorables a los culpables. Deberíamos desterrarles. Como apunta Vallespín " si se recupera la política el futuro estará siempre abierto".

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