Hablar de pluralismo cultural es hablar de sociedad plural, ya sea de una manera u otra, definir este término implica la misma dificultad que tantos otros como modernización, secularización, ideología, laicismo o identidad. Los problemas que surgen con estos términos van desde la inclusión de unos para definir otros, pasando por la mala y consciente interpretación en algunos casos de dudosos dirigentes e intelectuales del siglo XXI, hasta su papel destacado en la vorágine de opiniones de los debates académicos. Es precisamente en estos debates donde se está construyendo el significado de pluralismo cultural, vocablo que en la actualidad evoca inmigración, modelo de integración y globalización.
Existen diferentes globalizaciones (política, informativa, de mercado), pero en la última década se está produciendo una paralela, una globalización de movilidad de trabajadores, las migraciones laborales. Se acude al pluralismo cultural en esta situación como modelo de integración. El debate se centra en que desechados los modelos asimilacionista y de trabajador invitado, el modelo a seguir es el de combinación de unidad social y pluralidad cultural. Este modelo que ahora se califica de ideal, funciona en países como Gran Bretaña, puede que éste sea el caso paradigmático por encontrarse en Europa donde se concentra la mayor diversidad de modelos. A Gran Bretaña comenzó a llegar inmigración procedente de sus antiguas colonias y ante la preocupación por su integración se optó por dejar un espacio para las diferencias culturales bajo la tutela de organismos creados por el Estado para el apoyo del diálogo interétnico y contra la discriminación.
Obviamente no se está considerando solamente un modelo de integración para los que llegan, sino un modelo para todos. Aquí se debe prestar atención a la diferencia con multiculturalismo o melting pot, que es el modelo de los países formados con la inmigración como Estados Unidos, Canadá o Australia, en la que se pide una adhesión a unos valores políticos de las diferentes identidades bajo una sola, es decir, la mayoría engulle a la minoría.
A modo de resumen, pluralismo cultural se puede definir como la construcción constante de un espacio de convivencia entre diferentes culturas que a través del diálogo y los intercambios buscan interpretar los diferentes problemas para mantener la unidad social de este espacio.
La diferencia entre ambos términos reside en la interacción entre grupos, abarcando estos desde los dogon del oeste africano, los judíos askhenazis o los gays, es necesaria la compresión y establecer mecanismos para el diálogo. Esto solo puede suceder bajo la mirada de un estado laico.
Existen diferentes globalizaciones (política, informativa, de mercado), pero en la última década se está produciendo una paralela, una globalización de movilidad de trabajadores, las migraciones laborales. Se acude al pluralismo cultural en esta situación como modelo de integración. El debate se centra en que desechados los modelos asimilacionista y de trabajador invitado, el modelo a seguir es el de combinación de unidad social y pluralidad cultural. Este modelo que ahora se califica de ideal, funciona en países como Gran Bretaña, puede que éste sea el caso paradigmático por encontrarse en Europa donde se concentra la mayor diversidad de modelos. A Gran Bretaña comenzó a llegar inmigración procedente de sus antiguas colonias y ante la preocupación por su integración se optó por dejar un espacio para las diferencias culturales bajo la tutela de organismos creados por el Estado para el apoyo del diálogo interétnico y contra la discriminación.
Obviamente no se está considerando solamente un modelo de integración para los que llegan, sino un modelo para todos. Aquí se debe prestar atención a la diferencia con multiculturalismo o melting pot, que es el modelo de los países formados con la inmigración como Estados Unidos, Canadá o Australia, en la que se pide una adhesión a unos valores políticos de las diferentes identidades bajo una sola, es decir, la mayoría engulle a la minoría.
A modo de resumen, pluralismo cultural se puede definir como la construcción constante de un espacio de convivencia entre diferentes culturas que a través del diálogo y los intercambios buscan interpretar los diferentes problemas para mantener la unidad social de este espacio.
La diferencia entre ambos términos reside en la interacción entre grupos, abarcando estos desde los dogon del oeste africano, los judíos askhenazis o los gays, es necesaria la compresión y establecer mecanismos para el diálogo. Esto solo puede suceder bajo la mirada de un estado laico.

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