En la actualidad el problema es que el público vive las prácticas cotidianas de Comunicación (C), Sociedad (S) y Educación para el Desarrollo (ED) de las ONGD como fenómenos transdisciplinares e indisociables de un mismo proceso educador, por lo que la actitud disgregadora le produce profundas contradicciones. El problema reside en que las ONGD ven C, S Y ED separadas. Estas tres deben formar un “proyecto transdisciplinar formativo”, desde el que la gente se sensibiliza y educa sobre todo cuando se “comunica”. Se debe partir de la experiencia y cultura audiovisual que caracteriza a nuestra sociedad. El objetivo de las ONGD es reinventarse como instituciones alrededor del “proyecto transdiciplinar formativo” con rostro comunicativo formando y educando en la solidaridad y la responsabilidad social. Que las ONGD se reinventen de esta manera tiene un carácter político debido a dos razones. La primera es que en el actual escenario comunicativo globalizado es difícil ocultar que la cooperación internacional para el desarrollo es una actividad que implica una decisión política previa. La segunda es que el desarrollo es una construcción social, se va definiendo desde la práctica social. El principal objetivo de las ONGD en un futuro próximo es mostrar a la sociedad que estamos ante un problema político y cultural.
Hay que destacar que en el nuevo escenario, la sociedad de la información globalizada, la comunicación y la educación tienen un protagonismo articulador y estratégico. Esto se ve de forma clara a través de la digitalización. Hay un lenguaje común de textos, datos, sonidos, imágenes, videos.
Entiendo el término re-educar, entiendo que las ONGD deben actuar como prácticamente los únicos actores dentro de la sociedad para coordinar una educación orientada hacía la solidaridad y responsabilidad social y entiendo las facilidades que ofrecen las NTIC para el desarrollo de esta actividad. No es por ser pesimista, catastrofista o apocalíptico, que en cierto sentido es positivo para la reflexión y búsqueda de una solución a este problema, pero qué hay acerca del monolito fundacional de la sociedad moderna. Estoy hablando de la propiedad. No pretendo tomar la senda política del marxismo ya que considero que es una utopía, pero pienso que se debería reflexionar a acerca de lo que es un problema de base para entender la re-educación. Algo que resulta casi inexpugnable, que presenta un rechazo ante la modificación o la supresión, algo que hemos convertido en humano y a lo que debemos renunciar. No estoy diciendo que el futuro pasa por suprimir la propiedad, ni siquiera por modificarla, pero si que pasa por el raciocinio de esta, me parece imposible porque es algo que ansiamos, que perseguimos y por lo que competimos desde el ámbito intelectual hasta el material. Por último, entiendo que el concepto fundacional de esta educación para el desarrollo es que todos vivimos en un mismo mundo y sólo hay uno, debemos compartirlo, pero cómo, si deseamos, poseemos, amamos y odiamos. Significa destruir la cultura de mutuo acuerdo, ni siquiera vale con una mayoría, hace falta una totalidad, ¿es posible conseguirlo?
Desde la actitud crítica del Norte, no se cree en el mundo en el que se vive, sino en el que se quiere vivir. Se piensa que las oportunidades que se están abriendo y el debate que se está produciendo en el seno de las ONGD son la base para la educación para el desarrollo definitiva, ya que el Estado todavía no ha comenzado a realizar un examen de conciencia.
Hay que destacar que en el nuevo escenario, la sociedad de la información globalizada, la comunicación y la educación tienen un protagonismo articulador y estratégico. Esto se ve de forma clara a través de la digitalización. Hay un lenguaje común de textos, datos, sonidos, imágenes, videos.
Entiendo el término re-educar, entiendo que las ONGD deben actuar como prácticamente los únicos actores dentro de la sociedad para coordinar una educación orientada hacía la solidaridad y responsabilidad social y entiendo las facilidades que ofrecen las NTIC para el desarrollo de esta actividad. No es por ser pesimista, catastrofista o apocalíptico, que en cierto sentido es positivo para la reflexión y búsqueda de una solución a este problema, pero qué hay acerca del monolito fundacional de la sociedad moderna. Estoy hablando de la propiedad. No pretendo tomar la senda política del marxismo ya que considero que es una utopía, pero pienso que se debería reflexionar a acerca de lo que es un problema de base para entender la re-educación. Algo que resulta casi inexpugnable, que presenta un rechazo ante la modificación o la supresión, algo que hemos convertido en humano y a lo que debemos renunciar. No estoy diciendo que el futuro pasa por suprimir la propiedad, ni siquiera por modificarla, pero si que pasa por el raciocinio de esta, me parece imposible porque es algo que ansiamos, que perseguimos y por lo que competimos desde el ámbito intelectual hasta el material. Por último, entiendo que el concepto fundacional de esta educación para el desarrollo es que todos vivimos en un mismo mundo y sólo hay uno, debemos compartirlo, pero cómo, si deseamos, poseemos, amamos y odiamos. Significa destruir la cultura de mutuo acuerdo, ni siquiera vale con una mayoría, hace falta una totalidad, ¿es posible conseguirlo?
Desde la actitud crítica del Norte, no se cree en el mundo en el que se vive, sino en el que se quiere vivir. Se piensa que las oportunidades que se están abriendo y el debate que se está produciendo en el seno de las ONGD son la base para la educación para el desarrollo definitiva, ya que el Estado todavía no ha comenzado a realizar un examen de conciencia.

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