jueves, 29 de mayo de 2008

La clave de la comunicación en la cooperación para el desarrollo

Esta vez se desarrolla el concepto de la incidencia política. El discurso es claro: las diferencias entre Norte y Sur se deben a una causa política. En este aspecto cabe resaltar el comentario sobre los lobbys en los polos de gobierno del primer mundo Bruselas y Washington, se discutió sobre la importancia de éstos en la toma de decisiones a nivel geopolítico y lo mucho que éstas decisiones afectaban al desarrollo humano y sostenible y sobre todo que no generaban políticas destinadas al bien común ya que un alto porcentaje de las leyes propuestas en los distintos parlamentos tienen como base argumentos de lobbys. Este comentario sirve para hacer hincapié en que las diferencias tienen una causa política y visualizar el contraste competitivo que deben salvar las ONGDS que son fundamentalmente organizaciones que defienden valores, principios y conductas basadas en la solidaridad (O. Carpio, 2006:83); es decir justo lo contrario.
Aquí comienza el debate. ¿Cómo debe defenderse una ONGD en la actualidad?, ¿puede jugar a ser un lobby con la financiación que tiene?, ¿cuál es la función más importante que hoy debe hacer una ONGD? La respuesta es educar, esencialmente educar con base en la comunicación.
Las respuestas a esto se encuentran en el punto anterior titulado ¿Qué tiene que ver la educación para el desarrollo con la comunicación? Pero pienso que es necesario comentar las implicaciones que tiene el Norte en cuanto a participación y democracia en relación a las cuestiones con el Sur.
Podríamos distinguir dos ámbitos de acción: el individual y el no institucional, entendido como las ONGD. En el individual deberíamos trasladar esta preocupación por el desarrollo humano y sostenible a nuestro trabajo, a título de consumidores, viajeros y ahorradores, como votantes y como miembros de una sociedad civil organizada. A nivel de las ONGD, se debería impulsar la coordinación entre las ONGD con otros movimientos sociales con objetivos comunes. Por ejemplo el movimiento ecologista cuyo discurso actual no se limita solo a acciones puntuales sino que ha tomado una dimensión global gracias a organizaciones como Greenpeace, y qué mejor aliado que uno que persigue la sostenibilidad ambiental, que resulta casi imposible sin conseguir antes un desarrollo humano sostenible. Otra de las tareas de las ONGD sería estimular una conciencia crítica de la ciudadanía que no se consigue de otra manera que impulsado el modelo de educación para el desarrollo. Estimular la creatividad en las formas de acción. En definitiva reaprender. Este es el gran desafío comunicativo de las ONGD para aumentar la movilización y la participación se debe cooperar no sólo con el Sur sino también canalizar esfuerzos conjuntos con otras organizaciones.





A la vista de los últimos acontecimientos, véase la revolución verde de Al Gore con su documental Una verdad incómoda, su Nobel de la Paz y su Oscar, no queda otra esperanza que actuar como lobby, tal y como lo consiguió Al. Eso significa la obligatoriedad de la cooperación entre las ONGD y otros movimientos en el Norte.

¿Qué tiene que ver la educación para el desarrollo con la comunicación?

En la actualidad el problema es que el público vive las prácticas cotidianas de Comunicación (C), Sociedad (S) y Educación para el Desarrollo (ED) de las ONGD como fenómenos transdisciplinares e indisociables de un mismo proceso educador, por lo que la actitud disgregadora le produce profundas contradicciones. El problema reside en que las ONGD ven C, S Y ED separadas. Estas tres deben formar un “proyecto transdisciplinar formativo”, desde el que la gente se sensibiliza y educa sobre todo cuando se “comunica”. Se debe partir de la experiencia y cultura audiovisual que caracteriza a nuestra sociedad. El objetivo de las ONGD es reinventarse como instituciones alrededor del “proyecto transdiciplinar formativo” con rostro comunicativo formando y educando en la solidaridad y la responsabilidad social. Que las ONGD se reinventen de esta manera tiene un carácter político debido a dos razones. La primera es que en el actual escenario comunicativo globalizado es difícil ocultar que la cooperación internacional para el desarrollo es una actividad que implica una decisión política previa. La segunda es que el desarrollo es una construcción social, se va definiendo desde la práctica social. El principal objetivo de las ONGD en un futuro próximo es mostrar a la sociedad que estamos ante un problema político y cultural.
Hay que destacar que en el nuevo escenario, la sociedad de la información globalizada, la comunicación y la educación tienen un protagonismo articulador y estratégico. Esto se ve de forma clara a través de la digitalización. Hay un lenguaje común de textos, datos, sonidos, imágenes, videos.
Entiendo el término re-educar, entiendo que las ONGD deben actuar como prácticamente los únicos actores dentro de la sociedad para coordinar una educación orientada hacía la solidaridad y responsabilidad social y entiendo las facilidades que ofrecen las NTIC para el desarrollo de esta actividad. No es por ser pesimista, catastrofista o apocalíptico, que en cierto sentido es positivo para la reflexión y búsqueda de una solución a este problema, pero qué hay acerca del monolito fundacional de la sociedad moderna. Estoy hablando de la propiedad. No pretendo tomar la senda política del marxismo ya que considero que es una utopía, pero pienso que se debería reflexionar a acerca de lo que es un problema de base para entender la re-educación. Algo que resulta casi inexpugnable, que presenta un rechazo ante la modificación o la supresión, algo que hemos convertido en humano y a lo que debemos renunciar. No estoy diciendo que el futuro pasa por suprimir la propiedad, ni siquiera por modificarla, pero si que pasa por el raciocinio de esta, me parece imposible porque es algo que ansiamos, que perseguimos y por lo que competimos desde el ámbito intelectual hasta el material. Por último, entiendo que el concepto fundacional de esta educación para el desarrollo es que todos vivimos en un mismo mundo y sólo hay uno, debemos compartirlo, pero cómo, si deseamos, poseemos, amamos y odiamos. Significa destruir la cultura de mutuo acuerdo, ni siquiera vale con una mayoría, hace falta una totalidad, ¿es posible conseguirlo?
Desde la actitud crítica del Norte, no se cree en el mundo en el que se vive, sino en el que se quiere vivir. Se piensa que las oportunidades que se están abriendo y el debate que se está produciendo en el seno de las ONGD son la base para la educación para el desarrollo definitiva, ya que el Estado todavía no ha comenzado a realizar un examen de conciencia.

viernes, 16 de mayo de 2008

Los cooperantes casuales

Sé de buena mano que no esta mal ir a cooperar al otro lado de la línea, la gente lo agradece, digo ellos, a los que se les ayuda y los otros vuelven con una buena experiencia, han visto cosas y han puesto unas cuantas gasas curando heridas y haciendo algun diagnostico si han ido más de una vez. Allí los ven bien, la adaptación cómica de la realidad sería la llegada de Pajares y Esteso con una sombrilla, un balón, 2 sillas, un transitor y una neverita en la vaca del avión al aeropuerto de Lima, para irse a la selva colombiana. Ni les cuestiono, ni les señalo, ni les insulto, tan solo les toco por detrás desde aquí explicandoles que el problema no esta allí, esta aquí, en Europa, en Vitoria, en Madrid. A los que estudian medicina, bienvenida sea su ayuda en el otro mundo, la necesitan a todas horas.


Pero que podemos decir de otros cooperantes. Existen dos tipos: los que vuelven contentos y anchos y los que vuelven tristes y culpables. Los primeros sienten una paz interior indescriptible, han dado el resto, vieron numerosas maravillas naturales y se compadecieron, convivieron y ellos enseñaron su mejor cara para agradecer la visita ya que para ellos es propio de su cultura, sumida internacionalmente en el olvido del etnocentrismo. No pongo en entredicho su voluntad pero no es suficiente y puede llegar a resultar inútil. Los segundos, leen blogs de este tipo, desaprenden en la medida que pueden y cuando vuelven, cooperan, ese es el espíritu. Casualmente estos últimos resultan ser incomprendidos profetas en su tierra, tomados por locos, evitados por la calle cuando solo piden que les escuchen y cuando van a llegar a la conclusión con el interlocutor casual, reciben un billete de 20 euros en la mano desnuda, porque no llevan hucha, llevan razón. Ciudadanos, esto ya es política.