Los hombres no siempre fueron creados por divinidades.
Frecuentemente existían en el cielo.
Los indios Guaraúnos de Venezuela piensan que fueron
tentados por las suculentos alimentos
que existían en la tierra.
Érase una vez, en los tiempos muy ancianos, los indios Guaraúnos vivían allá arriba, más allá de las nubes, en el empíreo.
Sucedió que un día un indio agarró un arco y lanzó una flecha hacía abajo haciendo un agujero.
Los Guaraúnos, picados por su curiosidad natural miraron hacía abajo y contemplaron estupefactos la abundancia que había en la tierra: juruma, miel, gusanos, morocote, cachiri, brotes de árboles y corazones de palmeras. “¡Oh!, qué de comida, hay que conseguirla. No hay nada que discutir, hay que hacerlo de una manera u otra.”
¿Qué es lo que hicieron? Arrastrados por el insaciable deseo de probar aquellos variados y abundantes alimentos, y aquellas insospechadas bebidas, buscaron una madera y una cuerda; y todos bailando de alegría y babeando, se dijeron: “¡Ya está, ya está!” Pasaron la cuerda por el agujero y engancharon la madera. Todos, uno tras otro, se deslizaron por la cuerda y pisaron la tierra para no volver al cielo.
Angel Turrado Moreno, Etnografía de los Indios
Guaraúnos, Tip Vargas, Caracas, s.d.

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